Mi perro no se deja cortar las uñas: qué hacer (paso a paso y sin forzarlo)

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Si tu perro no se deja cortar las uñas, muchas veces es miedo aprendido: una mala experiencia con el cortaúñas o que no está acostumbrado a que le toquen las patas. Se trabaja de a poco, no a la fuerza: primero que acepte que le tomes las patas, después la herramienta y recién entonces una uña por sesión.

Por qué tu perro no se deja cortar las uñas

  • Las patas son sensibles. Muchos perros no están acostumbrados a que se las toquen, y menos a que se las sujeten.
  • Un corte de más. Dentro de la uña hay una parte viva, con nervio y vasos sanguíneos. Si alguna vez el cortaúñas llegó ahí, le dolió y lo recuerda.
  • La presión del cortaúñas. Antes de cortar, aprieta la uña, y eso a muchos perros les molesta aunque no llegues a la parte viva.
  • Sentirse inmovilizado. Para muchos perros, que los sujeten entre varias personas da más miedo que la uña misma.

Lo que no conviene hacer

  • Sujetarlo a la fuerza o entre varias personas: puede resultar una vez, pero la próxima va a costar más.
  • Retarlo o castigarlo. Asocia las uñas con algo malo y el miedo crece.
  • Darle calmantes por tu cuenta. Si de verdad no hay forma, eso lo evalúa y lo indica su veterinario.
  • Intentar todas las uñas de una vez. Mejor una uña bien hecha que una sesión que termina en pelea.

Cómo acostumbrarlo, paso a paso

Esto se trabaja en días, no en minutos. Avanza al paso siguiente solo cuando tu perro esté tranquilo en el anterior, y termina siempre con premio.

  1. Toca sus patas en momentos tranquilos. En el sillón o en su cama, toma una pata un segundo, suéltala y premia. Repite varios días.
  2. Sostén la pata y toca cada dedo. Separa con suavidad los dedos, toca cada uña y premia. Si retira la pata, vuelve un paso atrás.
  3. Preséntale la herramienta apagada. Que la vea y la huela, y premia. Déjala cerca en sus momentos tranquilos.
  4. Enciéndela a distancia. Préndela lejos de él, premia y apágala. Acércala de a poco en los días siguientes.
  5. Apoya la lima encendida en una uña, sin limar. Un segundo, para que sienta la vibración. Premio.
  6. Lima la punta de una uña y para. Al día siguiente, otra. Sube de a poco hasta hacer una pata por sesión.
  7. Mantén la rutina. Una sesión corta cada semana es más fácil para él que una larga cada dos meses.
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Elige bien el momento. Después del paseo, cuando está cansado y relajado, y con premios que le gusten de verdad. Sesiones de 2 a 5 minutos funcionan mejor que una larga.

¿Cortaúñas o lima? Por qué a muchos perros les va mejor con la lima

El cortaúñas corta de un golpe y aprieta la uña; si te equivocas de largo, llegas a la parte viva. La lima eléctrica desgasta la uña de a poco: no la aprieta y tú controlas cuánto sacas en cada pasada. Por eso a muchos perros que no aceptan el cortaúñas les resulta más fácil la lima, aunque igual necesitan acostumbrarse a ella con el paso a paso de arriba.

Si te preocupa que le duela, te lo explicamos en detalle en ¿duele limar las uñas de mi perro?

Si tiene las uñas negras

En una uña negra no se ve dónde empieza la parte viva, así que lima en pasadas cortas y mira la punta después de cada una: cuando el centro se ve más oscuro, detente. Si tu lima tiene luz, ilumina la punta, pero no atraviesa una uña negra, así que no te guíes solo por la luz. Te lo mostramos paso a paso, con video, en uñas negras de perro: hasta dónde cortar.

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Cada cuánto limarle las uñas

Como referencia, una sesión corta cada 1 o 2 semanas mantiene las uñas a un buen largo y, con limados frecuentes, la parte viva tiende a retroceder, lo que te deja más margen. Una señal simple de que están largas: cuando está parado, las uñas tocan el piso.

Cuándo pedir ayuda

Si tu perro se pone agresivo, tiene una uña rota, encarnada o sangrando, o si después de varias semanas de práctica sigue sin dejarse, pide ayuda a su veterinario o a una peluquería canina. No es un fracaso: hay perros que necesitan más tiempo o manos con experiencia, y mientras tanto puedes seguir practicando en casa lo básico.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si mi perro no se deja cortar las uñas?
No lo fuerces. Acostúmbralo de a poco: primero a que le toques las patas, después a la herramienta apagada y encendida, y recién entonces lima la punta de una uña por sesión, siempre con premio.
¿Cómo inmovilizar a mi perro para cortarle las uñas?
Mejor no inmovilizarlo a la fuerza: aumenta el miedo y el riesgo de que alguien salga mordido. Busca una posición cómoda para los dos, como echado de lado en su cama, y trabaja en sesiones muy cortas. Si no hay forma, pide ayuda a su veterinario.
¿Puedo darle algo para calmarlo?
No por tu cuenta. Si tu perro no se deja de ninguna manera, su veterinario puede evaluar alternativas. Mientras tanto, el trabajo de acostumbrarlo en casa sigue siendo la base.
¿Qué pasa si no le corto las uñas a mi perro?
Las uñas largas tocan el piso, cambian la forma en que apoya las patas y pueden quebrarse o encarnarse. Además, la parte viva crece junto con la uña, y eso hace cada vez más difícil acortarlas.
¿Es mejor el cortaúñas o la lima para un perro que no se deja?
A muchos perros les resulta más fácil la lima: no aprieta la uña y la desgasta de a poco, así que tú controlas cuánto sacas. Igual hay que acostumbrarlo a la vibración con sesiones cortas.
¿Qué hago si le corto la uña de más y sangra?
Presiona la punta con una gasa y aplica polvo hemostático (o, si no tienes, maicena) por unos minutos. Si no para de sangrar en unos 5 minutos, llévalo al veterinario.